El Taller de Debbie

El Taller de Debbie

De Bogotá a Madrid: una historia de cocina, familia y comunidad que hoy continúa en Atelier Denise Camhi

El Taller de Debbie fue un espacio de clases y experiencias de cocina fundado en Bogotá en enero de 2015 por la chef pastelera Debbie Simhon Camhi. Nació con una idea sencilla pero poderosa: que cocinar no fuera un espectáculo para mirar desde una silla, sino una experiencia para participar, aprender, conversar y crear recuerdos alrededor de la mesa.

Durante casi una década, niños, adultos, familias, parejas, grupos de amigos y equipos de trabajo pasaron por sus cocinas. Allí amasaron, hornearon, probaron recetas nuevas y descubrieron que una clase podía convertirse también en una celebración, un encuentro o una historia para recordar.

 

Cuando la vida llevó a Debbie a Madrid, el proyecto no desapareció. Su experiencia evolucionó y dio origen a Pastelle Kitchen, una pastelería, obrador, cafetería y taller gastronómico en el barrio de Chamberí. Años después, el espíritu de aquella comunidad vuelve a tomar forma en Bogotá a través de Atelier Denise Camhi, liderado por Denise, madre de Debbie e hija de Myriam Camhi.

No se trata de reemplazar una historia por otra. Se trata de reconocer de dónde viene, permitirle transformarse y abrirle espacio a una nueva generación de encuentros.


Una historia que comenzó mucho antes del Taller

Para comprender El Taller de Debbie hay que mirar primero la cocina en la que creció su fundadora.

Debbie pertenece a la tercera generación de una familia en la que cocinar, hornear y recibir han sido durante décadas una manera de cuidar a los demás. Su abuela, Myriam Camhi, convirtió la repostería artesanal en una referencia de la vida bogotana. Su madre, Denise Camhi, creció acompañando ese proyecto y ayudó a preservar una forma de trabajar basada en la calidad, la generosidad y el cuidado por los detalles.

Debbie recuerda una infancia entre postres, tortas, celebraciones y conversaciones de cocina. En una entrevista de 2025 contó que cocinaba semanalmente con su mamá y que su abuela había sido su mejor escuela. Esa formación cotidiana se convirtió después en un camino profesional: estudió cocina en Mariano Moreno, en Bogotá, y se especializó en Pastelería Francesa en The French Pastry School, en Chicago.

Sin embargo, el aprendizaje más profundo no estuvo únicamente en las técnicas. Estuvo también en comprender que detrás de una receta hay una persona; detrás de un postre, una celebración; y detrás de una mesa bien recibida, una forma de construir pertenencia.

Ese fue el terreno sobre el que nació El Taller de Debbie.

Enero de 2015: abrir la cocina para aprender haciendo

El Taller de Debbie abrió en enero de 2015 dentro de uno de los salones de la casa de Myriam Camhi, en la calle 81 con carrera 8 de Bogotá. Una crónica publicada en 2016 describía el lugar como un espacio en el que Debbie enseñaba de la mano de su mamá y su abuela, haciendo visible el vínculo familiar presente en cada preparación.

Desde el comienzo, el Taller se diferenció por su formato. Las clases eran divertidas, prácticas y 100 % participativas. Los asistentes no llegaban solamente a observar una demostración: medían, mezclaban, amasaban, cocinaban, corregían y probaban. Las recetas se diseñaban para poder repetirse después en casa, sin depender de ingredientes imposibles de conseguir o de equipos profesionales.

También había flexibilidad para escoger fechas, horarios y preparaciones. Existían clases programadas, experiencias privadas y encuentros personalizados para diferentes edades y tipos de grupos. La cocina funcionaba como un lenguaje común entre personas con distintos niveles de experiencia.

La filosofía podía resumirse así: la comida es una de las mejores formas de conectar a las personas.

Cocinar de verdad: la propuesta para niños y familias

Una parte esencial de El Taller de Debbie fueron las experiencias para niños. Debbie defendía una idea que hoy sigue siendo central: los niños no necesitan limitarse a jugar a cocinar; con acompañamiento y responsabilidades adecuadas para su edad, pueden cocinar de verdad.

En una entrevista con Semana en 2019 explicó que la cocina ayuda a desarrollar creatividad, motricidad, disciplina, concentración y trabajo en equipo. Pero su propósito no era convertir cada actividad en una lección rígida. Primero buscaba despertar curiosidad mediante colores, aromas, sabores y texturas; después aumentaba gradualmente la dificultad de las recetas.

Entre las preparaciones más queridas por los más pequeños estaban los rollitos de pizza, los cupcakes de arcoíris, los pasteles de pollo o carne y las galletas con chips de chocolate. Los niños mayores se animaban con pasta fresca, doughnuts, pie de chocolate e incluso risotto de champiñones.

Lo importante no era solo el resultado. Al preparar algo para llevar a su casa o compartir con otras personas, los niños descubrían la satisfacción de hacer feliz a alguien con sus propias manos. Cocinar se convertía así en una experiencia de autonomía, generosidad y vínculo familiar.

Por eso El Taller no fue únicamente un lugar para aprender recetas. Fue también un espacio donde padres e hijos podían pasar tiempo juntos, donde celebrar un cumpleaños tenía un componente creativo y donde una tarde de cocina podía convertirse en un recuerdo familiar.

Adultos, parejas, amigos y empresas alrededor de la misma mesa

Aunque las clases infantiles tuvieron una presencia importante, El Taller de Debbie fue concebido para todas las edades. Hubo experiencias para adultos, parejas, grupos de amigos, celebraciones privadas y equipos empresariales.

La misma metodología se adaptaba a cada público: aprender haciendo, conversar mientras se cocina y terminar compartiendo lo preparado. Una clase podía ser un plan diferente en pareja, una reunión entre amigos o una actividad de integración en la que las jerarquías de una empresa desaparecían por un momento frente a una masa, una salsa o un horno.

El proyecto también supo adaptarse cuando cambiaron las formas de encontrarse. En 2021, por ejemplo, El Taller de Debbie y Myriam Camhi desarrollaron con la compañía SAS la experiencia corporativa Sweet and Simple. Cada participante recibía en casa un kit con los ingredientes necesarios y se conectaba a una sesión guiada por Debbie. La actividad buscaba aprender, relajarse, explorar la curiosidad y volver a sentirse acompañado en un periodo en el que las reuniones presenciales eran limitadas.

Ese episodio demostró algo importante: la esencia del Taller no dependía exclusivamente de un lugar físico. Podía viajar en una caja de ingredientes, en una receta bien explicada o en la capacidad de Debbie para hacer que un grupo se sintiera parte de la misma cocina.

Una comunidad construida entre recetas y conversaciones

A lo largo de los años, El Taller de Debbie formó una comunidad. Algunas personas llegaron para una clase y regresaron con sus hijos, sus parejas, sus amigos o sus compañeros de trabajo. Otras conservaron una receta como recuerdo de una celebración o de una etapa particular de su vida.

El Taller funcionaba porque combinaba tres dimensiones:

  • Aprendizaje: técnicas y recetas que podían reproducirse en casa.
  • Participación: todos cocinaban y asumían una parte real del proceso.
  • Hospitalidad: cada persona debía sentirse esperada, acompañada y parte de la mesa.

Esta combinación explica por qué el proyecto fue mucho más que una escuela de cocina. No buscaba formar chefs profesionales ni imponer solemnidad. Buscaba que las personas perdieran el miedo, se atrevieran a probar y disfrutaran el proceso de cocinar con otros.

Con el tiempo, el Taller también estuvo ligado a otros espacios de la familia y operó en la sede de la calle 77. Allí continuó creciendo un archivo de fotografías, recetas, utensilios, mesas compartidas y recuerdos de quienes pasaron por sus clases.

El viaje a Madrid: cambiar de ciudad sin abandonar la esencia

Después de casi diez años creando y dirigiendo El Taller de Debbie, la vida llevó a Debbie a Madrid. El cambio de país abrió una pregunta inevitable: ¿cómo continuar una historia profundamente unida a Bogotá y, al mismo tiempo, permitirle encontrar una forma nueva?

La respuesta fue Pastelle Kitchen.

Ubicado en la calle Luchana 28, en Chamberí, Pastelle reúne varias facetas de la trayectoria de Debbie: un obrador de producción artesanal, una pastelería, café de especialidad y un espacio para clases abiertas, privadas y corporativas. Allí conviven bollería recién horneada, desayunos, brunch, tortas, postres y experiencias prácticas de cocina.

Pastelle no es una copia del Taller bogotano. Es su evolución en otro contexto. Conserva la cercanía, el aprendizaje práctico y la idea de sentirse como en la cocina de una casa, pero los integra a un negocio con producción diaria, cafetería, catering y servicios para hostelería.

La programación ha incluido experiencias como croissants, macarons, pasta de colores, pizza, cookies, brunch familiar, bistró francés, cocina de Medio Oriente, tacos, Date Night, Cake & Wine, Mystery Box y encuentros con cocineros invitados. Las clases pueden reunir desconocidos alrededor de una receta o diseñarse de manera privada para amigos, familias y empresas.

En abril de 2025, El País destacó la calidez de Pastelle Kitchen y señaló que ofrecía más de cuarenta cursos de cocina y pastelería para públicos que iban desde niños hasta equipos de oficina. Un mes después, una entrevista de Caracol Radio presentó el proyecto como una propuesta colombiana que comenzaba a conquistar al público madrileño.

El reconocimiento confirmó que aquello que había funcionado en Bogotá podía cruzar el Atlántico: las personas no buscaban únicamente un buen postre o una clase técnicamente correcta; buscaban también una experiencia cercana, una historia y un lugar al que provocara volver.

Tres generaciones y una misma manera de recibir

La historia de El Taller de Debbie, Pastelle Kitchen y Atelier Denise Camhi no puede contarse como tres marcas independientes. Las conecta una línea familiar de tres generaciones:

FotoFoto: Myriam con Denise

Myriam Camhi convirtió recetas familiares y una enorme intuición pastelera en una casa reconocida por acompañar celebraciones en Bogotá. Denise Camhi creció dentro de ese mundo y desarrolló una forma muy propia de recibir, crear ambientes y reunir personas. Debbie Simhon Camhi transformó el legado en experiencias participativas de cocina y después lo llevó a Madrid.

Cada una ha expresado esa herencia de una manera diferente. Myriam la llevó a la pastelería; Denise, a la mesa y la hospitalidad; Debbie, al aprendizaje y la experiencia compartida. Lo que las une no es la repetición exacta de una fórmula, sino una misma convicción: cocinar para otros es una forma de crear memoria.

De El Taller de Debbie a Atelier Denise Camhi

En 2026, la historia comienza una nueva etapa en Bogotá. La comunidad que nació alrededor de El Taller de Debbie evoluciona hacia Atelier Denise Camhi, en el segundo piso del espacio de Myriam Camhi en Cusezar.

La transición tiene un significado especial porque invierte el recorrido habitual del legado. Esta vez es la hija quien entrega simbólicamente a su madre una comunidad y un camino que ella ayudó a construir. Debbie continúa desarrollando Pastelle Kitchen en Madrid, mientras Denise recibe en Bogotá la historia del Taller y la amplía desde su propia experiencia.

El Atelier nace alrededor de tres palabras: cocina, mesa y hospitalidad.

Conservará la cercanía, la participación y el gusto por enseñar que caracterizaron al Taller. Al mismo tiempo, sumará nuevos formatos: clases con invitados, experiencias de cocina y bienestar, encuentros familiares y corporativos, productos para la casa, recetas, consejos y proyectos capaces de extender la experiencia más allá del espacio físico.

Debbie no desaparece de esta historia. Seguirá vinculada como parte del legado, invitada, cómplice y posible creadora de experiencias compartidas. Pastelle Kitchen continúa su propio camino en Madrid y Atelier Denise Camhi abre uno nuevo en Bogotá.

Por eso esta transición no debe entenderse como un reemplazo, ni como el final de El Taller de Debbie. Es una continuidad afectiva y creativa entre madre e hija.

Una cocina, dos generaciones y un legado que continúa.

Lo que permanece

Cambian el nombre, el espacio y la programación, pero permanece lo esencial:

  • Aprender haciendo.
  • Cocinar sin miedo y sin solemnidad.
  • Preparar recetas posibles de repetir en casa.
  • Reunir niños, adultos, familias, amigos y empresas.
  • Recibir a cada persona como si hubiera sido especialmente esperada.
  • Convertir una clase en una experiencia y una experiencia en un recuerdo.

El Taller de Debbie fue el comienzo. Pastelle Kitchen demostró que esa idea podía crecer en otra ciudad y dialogar con nuevos públicos. Atelier Denise Camhi recoge ahora esa memoria para proyectarla hacia el futuro.

La cocina cambia de forma, pero la esencia permanece: cocinar, recibir y compartir.


Preguntas frecuentes

¿Qué fue El Taller de Debbie?

El Taller de Debbie fue un espacio de clases y experiencias participativas de cocina fundado en Bogotá por la chef pastelera Debbie Simhon Camhi. Ofreció actividades para niños, adultos, familias, parejas, grupos de amigos y empresas.

¿Cuándo y dónde nació El Taller de Debbie?

Nació en enero de 2015 en uno de los salones de la casa de Myriam Camhi, ubicada entonces en la calle 81 con carrera 8 de Bogotá. Posteriormente estuvo vinculado a la sede de la calle 77.

¿Quién es Debbie Simhon Camhi?

Debbie Simhon Camhi es una chef pastelera colombiana, nieta de Myriam Camhi e hija de Denise Camhi. Estudió cocina en Mariano Moreno, en Bogotá, y se especializó en Pastelería Francesa en The French Pastry School de Chicago. Es fundadora de El Taller de Debbie y Pastelle Kitchen.

¿Cómo eran las clases de El Taller de Debbie?

Eran clases prácticas y 100 % participativas. Los asistentes preparaban las recetas desde el comienzo, acompañados por Debbie y su equipo, en un ambiente cálido y pensado para que lo aprendido pudiera repetirse en casa.

¿Qué es Pastelle Kitchen?

Pastelle Kitchen es el proyecto creado por Debbie en Madrid después de su experiencia con El Taller de Debbie. Funciona en Chamberí como obrador, pastelería, cafetería y espacio de clases de cocina abiertas, privadas y corporativas.

¿Qué relación existe entre Myriam Camhi, Denise Camhi y Debbie Simhon Camhi?

Son tres generaciones de una misma familia vinculadas a la cocina y la hospitalidad. Myriam es la madre de Denise y la abuela de Debbie. Su legado conecta la pastelería artesanal, la mesa familiar, las clases de cocina y las nuevas experiencias del Atelier.

¿El Taller de Debbie cerró?

Su etapa original en Bogotá concluyó cuando Debbie continuó su camino en Madrid. Sin embargo, su comunidad, su filosofía y su memoria no desaparecen: evolucionan en Bogotá hacia Atelier Denise Camhi.

¿Qué es Atelier Denise Camhi?

Atelier Denise Camhi es la nueva etapa del proyecto en Bogotá. Liderado por Denise Camhi, reúne clases, experiencias, invitados, productos, recetas y encuentros alrededor de la cocina, la mesa y la hospitalidad.

¿Debbie seguirá vinculada al Atelier?

Sí. Debbie continúa al frente de Pastelle Kitchen en Madrid y seguirá siendo parte del legado del proyecto, con la posibilidad de participar como invitada, cómplice y creadora de experiencias junto a Denise.

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